Perfumes
Para muchos, el primer ritual olfativo de la mañana siempre ha comenzado con Plisson.
Hoy, La Collection 1808 prolonga esta tradición. Bautizada en homenaje al año de creación de la Maison, evoca un encuentro entre memoria y modernidad, donde el perfume se convierte en la prolongación natural del ritual: un arte de vivir.
Preguntas frecuentes – Perfumes
Desde 1808, Plisson cultiva un mismo arte de vivir a través de objetos de excepción concebidos para acompañar los rituales cotidianos. Brochas, maquinillas, cepillos y accesorios comparten una misma exigencia: la del saber hacer, de los materiales nobles y de la elegancia duradera. La Collection 1808 se inscribe en esta continuidad. Después de más de dos siglos consagrados al gesto, la Maison firma hoy su estela. Una evolución natural, fiel a su historia como a su ambición: crear objetos que atraviesan el tiempo.
DE
1808 es el año de creación de la Maison Plisson en el Palais-Royal, en París. Este nombre rinde homenaje a más de 200 años de historia, de saber hacer y de innovación. Recuerda también los orígenes de la Maison, que contaba con Napoleón Bonaparte entre sus clientes, e inscribe esta primera colección de perfumes en la continuidad de ese legado.
La Collection 1808 fue concebida como una colección de personalidades. Cada perfume posee su propio carácter, su universo y su emoción: fresco o profundo, luminoso o intenso, contemplativo o conquistador. Juntos, ofrecen seis interpretaciones de la elegancia según Plisson, para que cada uno pueda encontrar el que se le parece.
Para dar vida a esta primera colección, Plisson se rodeó de algunos de los talentos más reconocidos de la perfumería contemporánea. Los perfumes fueron compuestos por perfumistas formados en Grasse y el frasco fue diseñado por Thierry de Baschmakoff, figura destacada del diseño de perfumes. Cada detalle de la colección fue pensado con la misma exigencia creativa que los objetos emblemáticos de la Maison.
La Collection 1808 explora diferentes facetas de la elegancia. Algunos perfumes afirman un carácter más intensamente masculino, mientras que otros, más frescos y luminosos, seducen naturalmente a un público más amplio. Más que una cuestión de género, cada creación expresa una personalidad e invita a cada uno a elegir el perfume en el que se reconoce.































